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20 February 2016 @ 01:29 am
[Traducción] El sistema jimusho: Parte uno  
Estaba aburrida y por algún motivo, me acordé que había estado traduciendo esto :P
Esto es la jimusho, pero vista de una forma menos fan, por decirlo de alguna forma.
Seguramente mañana les traiga la segunda parte.

To read this post in English go to Neojaponisme.
Serie de cuatro partes acerca del sistema jimusho, redactado por W. David Marx.



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Cada país y región cultural tiene una industria de manera exclusiva y estructurada responsable de producir, promocionar y distribuir los productos que hacen lo que consideramos ‘cultura pop.’ En el caso de Japón, hay una sola categoría de organización más responsable por la forma y el contenido de la cultura pop: la compañía de gestión de artistas, llamado coloquialmente ‘jimusho’ (oficina). La ‘jimusho’ ejerce una poderosa influencia en todos los campos que requieren presentaciones: televisión (variedades y dramas), anuncios, música, modelaje, sesiones fotográficas y películas.

En estas series, voy a discutir que gran parte de los contenidos producidos en estos campos específicos se ajusta a las necesidades comerciales de las empresas de gestión de artistas mucho más de lo que se ha creado en respuesta a los deseos del público. Lo opuesto también es verdad: los campos no controlados por la ‘jimusho’ tales como el manga y la música indie han disfrutado de mucha más libertad de expresión. En el caso del manga, la colocación de ciertos títulos dentro de revistas usualmente está ligado directamente a la reacción de los consumidores, lo que significa que está competición está viva y también los consumidores juegan un gran papel en guiar a la industria.

Con esto en mente, nuestro objetivo aquí es obtener un completo entendimiento del sistema ‘jimusho’ para ser capaces de entender la estructura en la que la cultura popular japonesa es producida. Viendo que hay pocos escritos formales acerca de la ‘jimusho’, ofrecemos esta serie de varias partes acerca de las compañías de gestión de artistas.

Una nota: esta serie no es una exposición, pero sí una colección de la información más fehaciente acerca de una industria relativamente reservada para el propósito de análisis sociológico y de negocios. Cualquier corrección y añadidos son bienvenidos.

Parte 1: ¿Qué es la jimusho? Papeles y relaciones de trabajo.

El papel principal de la jimusho, esencialmente, es ‘manejar’ la carrera y agenda de artistas, animadores, atletas y celebridades. Ellos, sin embargo, reclaman una retención más profunda en la industria que un simple manejo. La jimusho crea estrellas mucho más que sólo sólo ayudarlos a manejar su fama. La jimusho más fuerte planea detalladamente cada parte de la persona, el estilo, la forma y la carrera del artista. Además, la jimusho también tienen áreas de publicidad, la creación de ingresos a largo plazo para escritores de canciones relacionados a sus estrellas. Muchas agencias de gestión de artistas -como la Johnny's Jimusho- financia y produce grabaciones originales de sus cantantes, relegando en las compañías discográficas el papel puro de distribución. Esto también significa que la jimusho puede capturar un gran porcentaje de dinero producido por ventas de CDs.

La cosa más importante para entender acerca de la jimusho japonesa es la relación entre el trabajo y la administración. Estas compañías, a veces son llamadas ‘agencias’ pero normalmente no usan ‘relaciones de agente’ (por ejemplo, cuando las estrellas contratan a la jimusho para actuar en su nombre). En Estados Unidos, William Morris y CCA realizaron servicios de agentes para el 10% de las ofertas que tuvieron, pero las estrellas tienen el último poder en esa relación específica ya que ellos pueden cambiar de agentes o agencias en cualquier momento.

La jimusho japonesa, por otro lado, contrata a sus talentos como trabajadores asalariados. Ellos le pagan a sus ‘empleados’ un salario mensual, que usualmente empieza con los relativamente bajos ¥200.000 (un aproximado de US$2000) y que puede ser re-negociado anualmente (dicho esto, muchas estrellas no han sido capaces de aumentar significativamente sus salarios para que coincida con los ingresos que han traído a la compañía). A cambio de los salarios, el artista renuncia en un 100% a los derechos de sus honorarios por apariciones en los medios, a las regalías por derecho de autor, pagos publicitarios y cualquier otro ingreso. Sí, en un 100%. Si un artista asegura un contrato comercial lucrativo, por ejemplo, este no se reflejará en su salario como algún tipo de bono.

Las compañías de gestión reclaman derechos de estos ingresos, sin embargo, es sobre la lógica de que ellos  invierten grandes sumas en construir una joven estrella. Aoyagi Hiroshi, autor de ‘Islas de un millón de sonrisas: La actuación del idol y la producción simbólica en la Japón contemporánea’ escribe que el precio de producir un ‘idol’ cantante puede costar más de ¥30-40 millones. Las compañías proveen a los talentos (aunque es más lo que las cargan) de lecciones de canto, actuación, baile, educación, conversación y otras habilidades requeridas para el estatus de celebridad. La jimusho crea atractivos nombres artísticos, cambios en su apariencia (a veces hasta presentan dinero para cirugías estéticas), y proveen de ropa y cosméticos de lo más halagadores para el talento. Sólo cuando el talento hace su debut formal es cuando la compañía tiene su devolución. Por lo tanto, este enorme riesgo del modelo de negocio requiere que todo ingreso, eventualmente, vaya directamente a la compañía de gestión.

No muchas estrellas son capaces de negociar un aumento en los ingresos a la luz de ventas más grandes, pero aquellos que no pueden, desafortunadamente no son capaces de moverse a una otra compañía de gestión. Mientras que las estrellas en Estados Unidos pueden cambiar sus agentes y personal de gestión a su antojo, las estrellas japonesas no pueden cambiar libremenente de compañías de gestión. En mi propio estudio de 1300 músicos populares entre 1985 y 2004, sólo alrededor de una docena cambiaron sus compañías de gestión. En otras palabras, no es un mercado libre donde las estrellas japonesas pueden buscar el mejor trato de gestión. Es un ‘sistema cerrado.

¿Cómo hace la jimusho para que las estrellas permanezcan en sus establos? Como una manera de asegurar que el talento no los dejará por otras agencias por mejores tratos, la jimusho tiene acuerdos informales para poner en la lista negra a cualquier talento que tenga el ‘defecto’ de ir a otra compañía o de volverse independiente. Con cada estrella siendo una ‘inversión’ (tanto en términos de entrenamiento como del uso de las conexiones en el mundo de la industria y de los medios por parte de las compañías de gestión para volverlos famosos) la jimusho tiene un incentivo económico para frenar la movilidad de sus talentos. Esto asegura la rentabilidad de su inversión inicial.

Hay una sola forma de aceptar el cambio de jimusho: irse a una organización más poderosa. De otra forma, o el volverse independiente son escencialmente prohibidos. Las jimusho más grandes, sin embargo, pueden robar talentos de las más pequeñas. Vimos esto con Kanno Miho, por ejemplo, dejando la pequeña Tani promotion para entrar a la gran jugadora Kenon.

Como mayores aspectos del ‘cerrado’ mundo de la jimusho, esta lista negra es raramente detallada en términos específicos. El caso de la mega-estrella Suzuki Ami, sin embargo, es un ejemplo muy fuerte de la lista negra en acción. Como reportó Steve McClure en Billboard, Suzuki intentó dejar la gestión de la compañía AG Communications después de que su CEO, Yamada Eiji, fuera arrestado por evasión de impuestos. Sus padres alegaron ‘daño a su reputación’ y recibieron aprobación legal para romper su contrario con AG. A pesar del acuerdo legal para volverse independiente, la industria pareció tener una conspiración detrás de escena para castigar sus acciones. Todos sus contratos de anuncios misteriosamente se cayeron, y cuando quiso lanzar su propia música, no encontró una distribución básica para los CDs, ni apariciones en televisión. En efecto, ella fue congelada de la industria. Ella sólo volvió una vez que firmó un nuevo contrato, años más tarde, con Avex Entertainment. No todas las listas negras son permanentes, pero pueden hacer ‘desaparecer’ a un artista justo en su cima, ya que es normal un golpe mortal a una carrera a largo plazo. Suzuki Ami realmente nunca pudo recuperarse.

Algo intrigante como las listas negras son como una falla en la mayoría de los mercados, porque no hay un alto incentivo para las compañías para ‘romper’ el acuerdo y robar al rentable talento. El poder más fuerte de las jimusho es sobre el mercado, sin embargo, podría ser adecuado asustar a cualquiera que desee recoger un talento vagabundo. Y las listas negras podría no requerir una completa acción negativa. Por ejemplo, la estrella de YouTube, Magibon, recientemente comentó que su antigua agencia la llamó y les ofreció a sus clientes, elegir trabajar con famosas estrellas de agencias estables para trabajar en el lugar de Magibon. Esto podría ser considerado como una lista negra reforzada positivamente.*

Al final, resulta que esta relación laboral entre el talento y su jimusho es que esa compañía de gestión tiene un total control sobre sus empleados asalariados. Y con el mundo de la jimusho trabajando juntos para desalentar el movimiento, el talento no puede utilizar su movilidad de trabajo como una manera de romper el poder de las agencias. Y con estas inversiones en producciones de cintas maestras, la jimusho no sólo mantiene su poder sobre su talento, sino dentro de la industria como un todo. Tendremos que buscar el origen del poder de la jimusho en las posteriores entregas.

La próxima vez veremos las características más amplias de la organización de la jimusho: específicamente, pequeñas unidades estructuradas en jerarquías keiretsu con una sola compañía en la cima de la escalera.

Nota:
- En este párrafo, el autor de estas series utiliza la palabra japonesa ‘ronin,’ que es un término japonés para aquellos samurais que por distintas razones, carecen de amo.